Retomar el hilo al blog me está costando. Eso es porque ahora escribo mas que nunca como blogger, pero paradójicamente no aquí. La separación entre lo personal y lo profesional está capturando también a las palabras.

Hoy amanecía temprano, abrí los ojos allá por las cuatro y bien podrían haber sido las 8 de la mañana. El tiempo cambia y todo se vuelve más relativo cuando escapas lejos de aquel que fue tu hogar hace unos años.

Llevo todo el día escribiendo, es lo que tiene ser autónoma. Aquello de poder hacer facturas es algo tan bueno que me llueve el trabajo. Estoy contenta pero aún no me estoy haciendo a los horarios profesionales, lo que tiene trabajar por Internet es que estos no existen. Sólo la noche está exenta de algún encargo.

La semana que viene me espera mucho trabajo, preparar dos clases nuevas, un vuelo al otro lado de Europa y dejar los encargos programados para finales de semana. Y todo esto, sin saber, si lo que estoy haciendo es rentable. El martes pasado estuve en un seminario empresarial y la contable no imaginaba que tener unas ganancias brutas anuales de menos 70.000 euros fuese un negocio rentable. Lógico, mentalidad irlandesa.