Comparto piso con dos tipos de especímenes humanos:
1) Aquellos que niegan que descienden del mono y tienen a Adán y Eva como único antepasado posible y
2) aquellos que hacen convivir la teoría de la evolución con el creacionismo sin plantearse que puedan ser incompatibles y con la máxima ignorancia hacia cualquiera de las dos teorías.
No puedo dejar de esbozar una sonrisa ante tal descubrimiento...
Había pensado votar por correo en las elecciones europeas pero no tengo tiempo para hacer los trámites burocráticos pertinentes. Había pensado votar en las locales de este país pero a estas alturas (en cuestión de horas estoy en España) es algo imposible. Por otro lado, me es también imposible votar en España por cuestión de fechas y otras historias.
Será la primera vez que no vote desde que tengo derecho.
Quede así como una ABSTENCIÓN IMPREVISTA. ¡Qué remedio!
El pasado domingo tomábamos el sol en el parque S. W. Memorial y llegamos a la conclusión de que aún no nos habíamos vendido completamente al sistema.
Vivo en un residencial fundamentalmente habitado por familias jóvenes con una media de 3 hijos cada una. La media de edad de los niños es, por lo que se ve en la calle, de unos 9 años. Dentro de unos años este barrio estará repleto de adolescentes de esos que deciden cómo llevar el bajo de los pantalones y saltan muros como el que tengo al lado de mi casa.
Yo, que vengo de un país viejo, no dejo de sorprenderme ante la cantidad de niños que viven en mi zona.
Hoy me recuerda un amigo mío que vivo en el culo del mundo. En un país más o menos insignificante, abyecto como el culo, el culo del mundo, claro. Pero esto no es una queja en absoluto, es una reivindicación.
Hoy me he cruzado con dos tipos de adolescentes:
aquellos que llevan los bajos del pantalón metidos dentro de los calcetines y aquellos que los llevan metidos dentro de los zapatos. ¿Utilidad, moda, comodidad, una nueva tribu social, distintivo social...? :)
Eso es lo que me pregunto siempre que contacto con algún servicio de atención al cliente por Internet. Hace unas semanas escribí a HP a propósito de una falta de ortografía que había detectado en la Newsletter que me acababan de enviar. Desconozco si alguien leyó esto, si alguien realmente da importancia a estas cosas y si realmente hay alguien ahí para soportar a gente como yo. Pero, y aquí viene lo interesante, ayer mismo recibí la Newsletter de este mes y... aparecía la misma palabra pero corregida.